Esto lo escribí un 3 de enero del 2014, en los
pasillos de un hospital.
Todavía no caigo en que estés por partir,
todavía no entiendo cómo llegamos a esto. Estamos todo a tu lado, esperando
cerca de ti lo mejor para vos; duele saber que no hay solución para esto que te
pasa, ya va una semana lejos de casa… Y no sabes cómo se extraña, esos gritos,
esas risas y todas esas mañas, que a nosotros siempre nos dabas, cada vez que
nos veías, ese amor que nunca negabas
Y cada cosa que nos enseñaste, cada cuento que
contaste... Cada relato hecho historia, de una vida larga y repleta de memorias…
Porque aunque el tiempo pase no se te escapa ningún recuerdo, sumadas las
anécdotas y todos los momentos…
Cada juego de pequeño, cada regalo, cada beso,
duelen ahora que no tenemos, porque estás ahí en una cama sin que nada podamos
hacer, duele eso, pensar que no volvamos a ver…
Algún día estaré allá y voy a encontrarte,
cuando me toque a mi voy a ir y abrazarte, contarte todo lo que te extrañé,
cada momento que se nos fue… Contarte que aun vivís en nuestros recuerdos, que
nos haces falta, que te echamos tanto de menos…
Nunca fallaste de mi lado, siempre estuviste
cerca… No te perdiste ninguno de mis momentos, cada fin de año en la escuela.
Cada primero de año cuando juntabas la familia, tu presencia era lo que la
mantenía unida.
Ya pasaron mas de 7 meses y no tenés una idea como te extraño abuelo.
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