5/3/18

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Estás con él y aun así no dejas de escribirme, no dejas de decirme vía whatsapp lo mal que la estás pasando, lo que sufrís porque él no te entiende, porque no se esmera en hacerte sentir mujer: que en fin, no sabes ni porque aún te quedas a su lado. Es curioso lo cerca que te siento, estando tan lejos.

Estás ahí con él, en ese resto bar careta comiendo pizza y tomando cerveza, pero me repetís en esos mensajes que te gusta más cuando una vez a la semana, me dejas que entre lata y lata de birra, te amase la masa con levadura, mientras preparas la salsa y coreas una de Las Pastillas. Es curioso que me lo reclames, cuando deberías estar disfrutando.

Ni siquiera me escucha”, dice el último texto que recibo. Se me hace difícil no pensar en ir a hasta donde estés para gritarte que sí, que estoy dispuesto a dejar todo lo que tengo por vos, que sí, que acepto esta oferta tácita de escapar juntos. Es curioso, porque a pesar de todo eso, en lo más recóndito de mí, sé que soy incapaz de hacerlo.

Cuando tengas ganas, nos juntamos y charlamos mejor”, atino a responderte, porque si bien tengo un montón de ganas de verte, no quiero ser juez y parte, en las consideraciones de él. Me decís que sí, que mañana si es posible, que es lo único que te puede cambiar de ánimo. Entre texto y texto, ya imagino la lista de pormenores puntualizando cada error de tu imperfecto novio, y mis diminutos comentarios, que buscan disimular cuan feliz me hace saberlo. Es curioso, porque ya van casi tres años a su lado.
    
En la soledad de mi sábado, ojeo las redes, y en Instagram una foto tuya derrumba toda posibilidad, y hace que lo descripto párrafos arriba, sea ni más ni menos que una catarata de pelotudeces ya sin sentido. Un par de emojis en el pie, se transformaron en dos balas que fueron directo a mi autoestima. Es curioso, porque con un doble click le doy me gusta.

13/2/18

No te cases, ni te embarques

Mientras armaba mi agenda para el día de hoy me percaté que se trataba del primer martes 13 del año asique ni lerdo ni perezoso comencé a indagar en la red acerca de su significado, porque siempre fui un interesado en nuestros mitos y costumbres, más allá del aval lógico que puedan tener.

En primer lugar la mayoría de ustedes lo asociará con la mala suerte, lo que lo hace un día y número a temer, que hasta tiene su propio miedo, la Trezidavomartiofobia.
Pero ¿por qué? ¿desde cuando ese es un número maldito?. En primer lugar debo decir que existen varias teorías sobre ello, por lo que la mía no debe ser tomada como la reina de las verdades. Ahora bien, veamos. Todo parece remontarse hasta la última cena, donde los apóstoles que acompañaron a Jesús eran 12, lo que hace que fueran 13 los comensales. Lo que pasó después es historia conocida.
Es curioso, porque hay leyendas nórdicas (celtas, druidas, normandos y hasta vikingos), que cuentan lo mismo, y también, se lucen con la misma tradición, llevándola a una cena de dioses en el Valhalla (salón de los muertos), donde Loki, el espíritu del mal, era el invitado número 13. Ahora bien, al tratar de expulsar a Loki, el dios Baldr (hijo del Dios Odín, el "héroe" de toda la mitología nórdica) y el favorito de las deidades encontró la muerte. Baldr creía que nada le haría daño por un episodio previo ocurrido en un sueño, pero Loki lo atravesó con una flecha. 
¿Será por eso que nadie quiere que seamos trece alrededor de la mesa?
Otros detalles a tener en cuenta con el número son:
- En el Apocalipsis el capítulo donde aparecen el anticristo y la bestia, es el 13.
- En el tarot lo relacionan con la muerte y la desgracia eterna.
- En los sueños (juegos de azar) el 13 significa la yeta, que no es más que una palabra propia del lunfardo y proviene de "jettatura", que alude en napolitano al mal de ojos.

Ahora la cuestión es algo más complicada cuando se habla del día martes, puesto que el único sustento es su vínculo con el planeta Marte, que además de ser el Dios de la Guerra en la mitología romana -Ares para los griegos-, es rojo lo que se asocia con la guerra y la violencia, y como veremos en otras partes del globo, el miedo se centra en el día viernes. 
La caída de Constantinopla, por su parte, es el único registro de un evento de magnitudes ocurrido un martes 13.
Este es considerado como día de mala suerte, principalmente en Hispanoamérica, España y Grecia, a diferencia de los norteamericanos que adolecen el Black Friday (crack de Wall Street) Viernes Negro (Viernes 13) o los italianos con su temido Viernes 17 (XVII, es un anagrama de he vivido en latín), día de la semana donde murió Jesucristo.
Esto ha llevado a que muchos edificios por ejemplo no cuenten con su piso 13, o bien filas de aviones, estadios de fútbol, cines y teatros, salten del 12 al 14, pero más nos ha calado por no realizar algún acto de importancia ese, de allí el "No te cases ni te embarques", al tiempo que miles apuestan por hacerlo descreyendo de su poder.
No tiene mayor explicación que esa este refrán popular, puesto que enuncia dos hechos que eran de relevancia suprema en principios de siglo XX como casarse y viajar en barco, puesto que saldrían mal.

No me considero supersticioso, pero si algo mecánico por lo que muchas de las cosas que hago responden a esquemas previos, y en lo que aquí respecta descreo un tanto de esta maldición, y hasta me gusta tentarla de vez en cuando: si debo viajar en colectivo, trato de pedir el asiento 13, y si no el 17, mientras que no me preocupa en lo más mínimo que mis eventos importantes pueden ocurrir ese día de la semana; es mas hasta pienso que quien sugirió ese refrán es alguien que solo quería escapar del matrimonio.

25/5/17

Cuestión de cromosomas

Estaba frío en esa mañana de viernes, el febo aún no se asomaba. El invierno se acercaba y en las primeras horas del día se hacían sentir las temperaturas que no superaban el dígito. Para colmo, el colectivo demoraba en llegar, y mis manos temblaban.
Un caramelo de miel funcionó como un salvavidas temporario con el que calmé levemente esas sensaciones, y pude soportar esos minutos de espera que, parecieron horas.
Finalmente llegó y me subí cuan rápido pude, con el único objetivo de acaparar uno de esos lugares entre los asientos individuales, para simplemente ver el paisaje entre penumbras, de la cuidad que, asomaba a través de ventana.
Escogí tomar el coche en el punto de línea por mera comodidad, ya que vivía cerca de allí, aun sabiendo que me restaban cincuenta y cinco minutos, como mínimo para llegar a mi destino.
Todos mientras se iban sumando al transporte estaban abrigados de un modo excesivo. Alguno con dos camperas, se lo veía metido en su mundo con auriculares de gran porte y moviendo a un ritmo constante su pie izquierdo. Otro, algo más joven repasaba en un cuaderno algunos apuntes mientras se acomodaba el guardapolvo blanco, al que lo abrazaba una bufanda tejida casi con seguridad, por su mamá. Una señorita, más adelante se ajustaba el pelo entre los primeros, al tiempo que observaba su rostro en un espejo (diminuto como mis deseos de arrancar temprano hoy) que tan bien estaban pintados sus labios de un color, como dice un romántico de antaño, de un rojo carmesí que enamoraba. Créanme.
El sol comienza a despegar y con ello, va in crescendo la comodidad con la que nos trasladamos. Ya somos más de diez y hemos superado el primer cuarto del tramo, cuando el reloj se acerca a las ocho de la mañana.
El ambiente calmo en el que nos movíamos, y en el que abundaba el silencio comenzó a sufrir variantes impensadas. Un joven de poco más de quince años puso un pie en el colectivo con un par de parlantes a todo ritmo y rompió la quietud gobernante. Tenía gorra con visera por si se lo preguntan y un pantalón con tres rayas al costado. Lugares sobraban, pero decidió sentarse cerquita mío.
La pasividad se quebró y la inseguridad se apoderó de mí. Las miradas se agolpaban sobre el recién llegado, que se ubicaba ritmo mediante a un par de asientos de donde yo estaba. La cumbia villera que resonaba del muchacho generó repulsión en la gente de bien que subía luego.
Inconscientemente quería que bajara eso, que no sonara más esa música que en fin y al cabo tampoco era de mi agrado. Hasta yo diría que quería que el pibe también se baje. Y como somos algo más repulsivos cuando lo hacemos de a dos, me alistaba a decirle lo mal que me sentía al primero que me observara con ojos de castigo sobre el negro de mierda que no dejaba de silbar las letras de Damas Gratis.
En el instante previo a que me animara a hacerlo, veo como una pasajera se incorpora. Ya éramos unos veinticinco a treinta, iban varios de pie y quien se sumó en esta parada, se llegó hasta adonde estaba el chico en cuestión y lo saludó con un cariño especial, por lo que supuse que eran familiares. El sujeto, al que nunca le hablé para seguir el hostigamiento verbal que nunca comencé, se acercó hasta donde estaba yo, para sin ninguna palabra indicarme un detalle en la nueva compañera del recorrido.
Un certificado en la mano derecha rebelaba su condición de discapacidad ante lo cual no pude evitar verme sorprendido. Afiné mi observación para descubrir que el primero en subir ostentaba el mismo papel aunque, en ambos eran imperceptibles alguno de los aspectos que denotan tal situación.
Y continuó nuestra peripecia que apenas había superado la mitad del trayecto. Y continuó con otros tantos, ahora adorables sujetos, que con facciones claramente visibles, se incorporaban circunstancialmente a nuestro avatar. Para mayor sorpresa de los que asistíamos, los nuevos eran amables y sonrientes no solo con el conductor si no también con los demás integrantes del coche, y por supuesto con los de su clase, pero lo eran en un nivel superlativo.
Gritos y más gritos, abrazos y más abrazos, besos que abundaban para cualquier viajero en forma desinteresada. Afecto, amor que fue moneda corriente, cuando me percataba de que ya alcanzábamos la tercer cuarta parte de la ruta.
Parecía que el amor, y sus expresiones era una cuestión de cromosomas porque me costaba recordar algún beso tan sincero como el que entre ellos veía, en mi casa entre mis padres, e incluso de ellos para conmigo. Ni siquiera podía identificar algún mimo, algún besuqueo que yo hubiere regalado. Pareciere que el destino me ponía al frente de un momento en buena medida incómodo, para mostrarme que lejos estaba de la sal del mundo.
Casi sin pensar, avanzamos a un ritmo veloz y yo ya le restaba minutos al futuro para llegar. Ahora me cuesta encontrar alguna cara de desagrado. Todos sonríen y acompañan la alegría que impregnan desde el grupo. Ya no hay caraculicos que juzgan los coros o el movimientos de brazos del amante de Pablo Lescano, y hasta veo alguno que se alinea con el ritmo y lanza un “esa pared,  que no me deja verte, debe caer por obra del amor”.

Ya estoy en mi lugar. Ya llegué. Una leve brisa me pega directo en los hombros y busca atacar mis fosas nasales. Tengo tanto frío.
Igual me importaba poco, me sentía bien. Sonreía, parecía un loco.

Un loco que acababa de ver como sus prejuicios eran inertes ante una verdad que le pegaba en la cara, y que le dejaba una moraleja que difícilmente olvidará.  

18/4/17

No tiene fecha de vencimiento

Es probable que tus primeros recuerdos estén asociados a tu niñez temprana, a tus 3, 4 o casi con seguridad a tus 5 años de edad. Cabe la posibilidad también que esas rememoraciones te lleven a tu casa, quizás jugando o tal vez en la escuela. Lo cierto es que años mas o años menos, no podemos escindir nuestros primeros "flashes" de esa etapa de nuestra vida.
Realmente es una lástima que no podamos lograrlo antes, que nos cueste evocar momentos previos, como también considero injusto que tardemos casi 20 años (o muchos mas algunos) para madurar nuestros pensamientos y poder observar con mayor claridad, todo en efecto retrospectiva.
Y como no puedo volver atrás el tiempo, ni menos volver a experimentar  esos días, juego a imaginarlos, intento recrearlos en una ficción con algún que otro toque de magia, para darle un poco de drama, de suspenso, de romance.
De un modo que parece poco convencional le sumo todo eso que familiares y amigos me cuentan de aquellos minutos y horas donde quisiera volver a verme.
Nobleza obliga el primer flashback me lleva a la madrugada en la que vine al mundo, donde según me dicen hacia frío en una joven primavera. Una pareja en un hospital está nerviosa y dos enfermeras ponen paños fríos con un "Ya llega el doctor". Dicen que era muy lindo, -como todo bebé- y que lloré ni bien abrí los ojos de miel que me brillaban. También dicen que no lloré si no que simplemente puse cara de enfado, de enojado por no poder seguir habitando ese espacio tan cómodo. En fin, versiones encontradas.
Lo que si se es que me sentí con miedo. Con ese miedo que seguro sentiste cuando llegaste a un lugar donde nadie te conoce, y todo lo que digas y hagas será juzgado; donde no sabes que decir para simplemente quedar bien. Donde no te sentis cómodo, donde crees ser poco grato, donde no queres estar.
Y ahí estuvo ella. Me abrazó con las pocas fuerzas que le quedaban y me dió un beso, mi primer beso. Ese beso con sabor a "Todo estará bien", que me transmitió la paz suficiente para que dejara de llorar, aunque ella no parara de hacerlo.
En ese momento hice pie en un mundo al que ni sabía que vendría, no perdí ese temor que tenia, pero créanme que sabía que alguien me ayudaría a superarlo.
En el sentido estricto recién haría pie cerca del año y medio. En el lapsus previo, seguro tropecé varias veces. Un par de chichones y varios raspones en mis rodillas me conectan con aquellas caídas, casi todas inevitables.
Aprender a caminar es de esas cosas que por analogía deben ser utilizadas en la vida misma. El momento en el que se concreta es imposible de impedir, pero no es seguro. Y tampoco se nos da la certeza que será sin problemas a posteriori. Pero si sabemos una cosa, y es que solo intentándolo hasta el hartazgo eso va surgir, y no por decantacion sino por el mero aprendizaje que te produjo cada caída.
¿Caída dije? Seguro fueron más de diez o quince, que importa ahora. Lo que si es de implicancia es que ella siempre estuvo ahí, para decirme que lo hacía mal, para darme la mano y no dejarme caer o si lo hacía, volver a levantarme, aunque sea por enésima vez.
Dos piernas que se mueven no te aseguran nada. ¿De que sirve tenerlas si no sabemos a donde ir? ¿Que tan útil es ese lápiz que tenes en la mano si no tenes un papel donde escribir?
Caminante no hay camino dicen, se hace camino al andar. ¿Y por donde debo andar? A veces el refranero popular es insuficiente y ni siquiera Google tiene la respuesta.
No creo que tenga conocimientos de vialidad, de catastro o de los Atlas que venían con la revista Genio, pero ella supo aconsejarme cual era ese famoso camino. Que en sí no era un lugar preciso, si no varios. Que en sí nunca fue una senda, o una ruta perfectamente delineada que uno debía transitar. No era nada de eso.
Ella me explicó de un modo que lo pudiera entender en aquella época, de un forma amena. Y es muy probable que no lo haya entendido, que tampoco lo haya memorizado demasiado en ese momento, pero hoy que lo veo allá lejos, lo puedo valorar, le puedo dar sentido y hasta juzgarme por no haberlo interpretado antes.
Me dijo que había vicios, y peligros que uno veía (y otros tantos que no) que de alguna forma u otra, venían a sabotear nuestro camino o destino, no recuerdo la palabra en concreto que usó. Que esas cosas eran malas, como el cuco o el hombre de la bolsa, que debería cuidarme solo, y ser autoinmune (seguro que no dijo esa palabra).
Me costó mucho entender eso, darme cuenta que a veces nos rodeamos de personas que encarnan en esos demonios y que llenan de humo nuestros pulmones.
Quizá fue algo tarde pero aprendí a ser selectivo y cuidadoso de todo lo que me rodea, sabiendo discernir lo bueno y lo malo, al menos a priori, de todos. Y eso lo apliqué de ella, de esas palabras que tardé en comprender.
Y como al tiempo nada lo detiene, continuó avanzando, con una prisa que nunca que le pedí. Me fue dando amigos, y enemigos, buenas y malas. Me dio alegrías y me dio soledades. En fin, todavía ninguna cura, asique marco el segundo refrán que voy a desestimar esta tarde.
Quizás lo que más me dolió fue la soledad, sentirme vacío conmigo mismo o estando con alguien más. De seguro eso me llevó a esas reacciones que eran incontenibles, pero que nunca me llevaban a buen puerto. Eran como ataques de desesperación, manotazos de ahogado para intentar reflotar, o tal vez gritos de auxilio, señales simplemente.
Por dentro me estaba muriendo. No le encontraba sentido a las cosas y hasta pensé en darle un final a todo esto de una forma muy cobarde. Pensé en escaparme de toda esa mierda que me rodeaba porque no era mi lugar, porque no estaba cómodo, porque en realidad ya ni siquiera me rodeaban. Porque tardaron en llegar o no llegaron las muestras de afecto, o de cariño que siempre necesité. Porque nunca sentí el calor de ese mensaje si no el frío de la indiferencia. En fin, ya no quiera más nada.
¿Y saben qué? Ella lo impidió.
Se puso en mis ojos, en mi lugar sólo dos minutos. Me escuchó cual psicólogo en primera cita, pero con un par de manos sobre mi cabeza. Me entendió. Por primera vez percibí la empatía que todos me habían negado (¿negado?) y fui más allá, para descubrir que a veces la soledad es un premio, es un regalo que no siempre es grato pero que seguro sirve como punto de partida, como botón de reinicio. Ella me puso el oído y algo más, el corazón cerquita del mio, para que no sólo me calmara si no para que dejara de lado algunas ideas obtusas que caminaban en mi cabeza.
Ese día dejé de llorar a escondidas, dejé de ser un resentido que le escapaba a todo y ocultaba sus sentimientos. Seguro ahora soy más frío pero menos crédulo, más calculador y con menos temperamento  pero soy alguien nuevo. No se si el que siempre quise ser, pero ya no pretendo conformar a nadie y estar en equilibrio conmigo mismo, y eso me basta.
Quizá ella forjó esa forma de ser en mi y recién al escribir estas líneas lo descubro, y al mismo tiempo noto casi con seguridad, que ha hecho un millón de cosas más por mi, cosas pequeñas, todos los días, todo el tiempo, que aún iré descubriendo.
Le pido a Dios que me permita encontrarme paso a paso con su recuerdo en cada cosa, o hecho, en cada lugar donde estuvo conmigo, con la única excusa que me disparen en el tiempo hacia esas milésimas de segundo donde me brindó su amor, su tiempo, su compañía. Todo eso, que en ella y para conmigo, no tiene fecha de vencimiento.

2/4/17

Casa

Privilegiado. Elegido. Bienaventurado. Pleno. Más que afortunado. Un bendecido con tu amor.
Me pasé la tarde buscando sinónimos, tratando de encontrar una palabra o un par, que describieran lo que siento, que digan sencillamente lo bien que me haces.
Hasta me imaginé entre varios acordes, versos que nunca te dije, un par de estrofas que solo hablaban de vos.
Pero creo que en fin, puedo sintetizarlo simplemente: FELIZ. 
Así, sin más.
Feliz de poder ser parte de tu vida, de haber llegado a vos, de que hayas llegado a mí.
De las vueltas de la vida.
Y entre toda esa verborragia me aproximo hasta vos. Percibo la paz que me das, me siento acobijado estando cerca tuyo. Tu mano se extiende y yo la tomo siguiendo tus movimientos.
Un cosquilleo me invade, una mezcla de nosequé que me hace temblar.
Tropiezo.
Me caigo en que tus brazos y sonrío. Tus brazos, mi casa. A donde siempre quiero volver.

16/12/16

No quiero, no puedo

Perdoname, lo siento.
Te extraño. Lo digo, lo repito, lo remarco. Y creo que me quedo corto. 
No me alcanza, es insuficiente decirte sólo eso. Los días pasan y cada vez yo te necesito mas.
Me haces falta.
Me duele ser consciente de que el vacío que dejaste no lo podré llenar nunca.
Reconozco mi error, me equivoqué. No noté, ni valoré la persona que tenia conmigo. No te oí.
Admito que navegué en dudas, que quizás escuché demasiado a los demás.
Lamento no poder reemplazarte, lamento sufrir y recordarte.
Pero lo que más recelo me genera es sentir la culpa, esa sensación de autoflagelamiento que quisiera no sea así.
Y no quiero, ni puedo imaginarme sin vos. Me niego a esa realidad.
Me cuesta aceptar no volver a verte. 

28/10/16

Punto limite

Hasta acá llegué. Hasta acá me permito soportarte. Es este el final.
Hasta el día de hoy te padecí, le pongo fin a esta mentira, a este sinsentido de dos que llamas amor.
Acabo de cerrar esta etapa, nuestra etapa.
No quiero más que me mientas, que me celes, que intentes superar tus fracasos apuñalando mis sueños. No deseo más ser "de vos", no formo parte  de lo tuyo y de tu antojo, hoy rompo esa barrera y salto hacia mi paz, la misma que busqué en vos y que alguna vez encontré.
¡Y como me cuesta! Lucho contra mi, contra esa parte que resiste dejarte ir, con esa faz de mi alma que sigue enamorada y que aún cree en tus mentiras, que aún abraza el pasado y pretende volver.
Hoy quiebro mis miedos más profundos para que no temer mas, hoy quiero crecer, hoy te pongo un límite.
Te digo que me voy y me voy, porque así quiero que sea, porque no te quiero mas, porque no hay más vuelta.
Tocaste el filo, has superado mi paciencia, me enfermaste, me duele y no hay remedio -ni maquillaje- que pueda curarlo, ni palabras que puedan solucionarlo.

18/9/16

Una señal

Te descubro poco a poco, día a día, y cada vez más pienso que te conozco hace tiempo, que estuvimos juntos en otra vida, que ya te he dado mil besos. Que te quise alguna otra vez.
Oir tu voz me lleva hacia momentos inolvidables de mi vida, es como una cita con la mejor parte de mi pasado. Al escucharte identifico tus notas como si en un pentagrama yo mismo ya las hubiera compuesto, como si ya conociera tu melodia y luego, me sobrepasan tus silencios, me aturden sin que yo entienda nada.
Me maltratan tus palabras cuando hilvanan frases que no quiero escuchar y me derrumbo sin saber donde ir. Me siento solo aunque estés conmigo. Y caigo.
Me caigo.
Pasan unos pocos segundos y me repongo porque tus manos son capaces de volver a levantarme. Te abrazo y acaricio tu pelo entre lágrimas, otra vez siento ese deja vu que, interpretaré como una señal.

1/5/16

Imanes desgastados

Se terminó. Se acabó.
Como los imanes se desgastan y ya no se atraen, caimos en la realidad de que ya no éramos compatibles, y que nuestros polos no tenían más fuerzas para seguir uno al lado del otro.
Como un cuento que escribe su final entre lágrimas y moralejas, se desenvolvió el nuestros también llorando y aprendiendo de más. Tu paso dejó,  miles de razones en mi para ser feliz, y otras tantas que espero no vuelvan a suceder, pero te aseguro que en la balanza de momentos son más los lindos, que los malos.
Y si la justicia se evidencia con los ojos vendados, así fue que sufrimos lo nuestro. Tardamos demasiado tiempo en darnos cuenta de que habíamos caído en la rutina y el repetir, estábamos estancados en el momento, no avanzábamos hacia más. Se desgastó el amor, ya no había caricias ni abrazos, y el día a día destruía silenciosamente lo poco que lo sostenía.
No todo final debe escribirse entre peleas y mentiras, no siempre debe haber gritos y engaños para saber escapar el uno del otro. Sacado de un diccionario jurídico, pueden existir decisiones consensuadas que puedan dar lugar a que se acabe un vínculo, puede haber claro que si, muestras de honestidad y sinceridad y dar lugar a una conclusión menos dolorosa. Y así fue que dimos coto a algo que nos dolía a los dos, algo que nos hacia mal.
Ahora escapé de tu campo magnético y voy camino a vagar por algun lugar hasta que algún circulo de atracción me atrape, me ciege...

29/3/16

Un café para dos

No sé si lloverá, no sé si el cielo gris invadirá todo este lunes de abril. No sé si es el mejor día para ver salir el sol.
No sé de cuánto tiempo dispones, ni siquiera sé si llegaras a la cita. Hace más de media hora que estoy esperando en esta mesa, y aún quedan, quince minutos para la hora señalada.
Ni siquiera sé si leíste ese pequeño sticker amarillo con marcador rojo, que dejé en tu escritorio esta mañana, indicándote hora y lugar donde deseaba verte; ni siquiera imagino como has reaccionado ante eso. Ni siquiera sé si vendrás.   
Una silla te espera delante de mí, y un café para dos que ya llevo a medio tomar, también ansía tu venida. Ese pequeño espacio en este coqueto bar, es el que quiero que llenes con tu presencia.
Lo único cierto es que no puedo controlar mis nervios, mis ganas de tenerte frente a frente, crecen y crecen. Quiero que estés acá.
Comenzaré por decirte que bendigo el día en que llegaste a mi vida, que sonrío cada vez que recuerdo esa primera charla en aquel segundo piso donde nos conocimos.  Que simplemente soy feliz cada vez que mencionas mi nombre, y tu sonrisa no se escapa de tu cara.
Te contaré de mí día a día, de lo mucho mucho que adoro conocerte un poco más cada vez. Que acepto tus defectos  y disfruto tus virtudes, pero que por sobre todas las cosas cada vez te quiero más. Te gritaré con orgullo lo que siento, sin condiciones, ni rodeos. Romperé este silencio del cual he sido esclavo.
La hora se acerca y poco queda de mi café; mi angustia ya comenzaba a invadirme.
Pero todo cambió; justo cuando ya no esperaba que vinieras, cuando ya daba por perdida mi suerte, apareces en el lugar, rompiendo mis enigmas, con tu belleza incólume.

Sin embargo descubrí que yo ya no tenía más vigor; tu presencia derrumbó mis débiles defensas, entraste a mis tierras, las hiciste tuyas y de mi nada quedó. Arrasaste con mis dominios y volví a ser un esclavo

14/1/16

#AmoVerteSonreir

Es tu sonrisa, es tu voz. Es esa mirada, es el color de tu piel. Es tu aroma, es tu boca. Son tus manos, y las mías, son tus sueños y los míos. Sos vos.
Es esa alegría tuya al verme, es escuchar que me nombres. Son tus ojos calmos, es esa suavidad al acariciarte. Es tu perfume natural, es tu olor. Son tus labios. Somos vos y yo juntos felices algún día. Son tus dedos y los míos. Somos.
Es tu felicidad, amo verte sonreír cuando estas conmigo. Amo la paz que me das al mirarme, acobijando mis miedos. Amo tus caricias que relajan mi cuerpo, amo tus besos capaces de salvarme. Amo la imperfeccion de tu perfección.
Todo eso amo.

31/10/15

Te extraño

Te extraño. Quizás me acostumbré a verte, a sentirte conmigo, a tenerte ocupando gran parte de mi tiempo. Te extraño. Me haces falta. No sé si ponerme triste, o llamarte. No sé si eso habrá de molestarte. No lo sé.
Te extraño. Extraño tu pelo, tu cara, esa sonrisa que tanto me gusta. Extraño eso, que estés conmigo y que nos caguemos de risa, horas y horas. Esas tardes de cualquier estación, sentados en cualquier lugar acompañados de unos bates y volando hasta Narnia.
Extraño tu compañía, esos gritos que te salían, mientras caminábamos por la calle, pero sobre todo me hacen falta tus silencios, esos enormes vacíos que solían acabar acercándonos más y más. Extraño tus besos.
Extraño esa birra el sábado en el bar, extraño nuestra piel, nuestra química. Extraño esa extraña conexión que nos unía a cada segundo, esas caricias tuyas que me hacían tanto bien. Extraño tus manos, abrazándome…
Hasta te diría que extraño esas uñas, destruidas de tanto darle y darle a la viola, en esos dias que juntos coreábamos "viejo karma" de Las Pastillas.

Te extraño. 

5/9/15

El lugar en el que quiero estar

Entre tanta gente y lleno de todo. Entre la nada de estar solo, y sentirme indiferente. Ahi estaba yo.
Entre el murmullo y el trànsito. Entre el ruido y la desidia, en el peor de los paisajes, sin luces ni señales.
En el centro del caos, en la cuidad de tu vida, sin que siquiera lo notes, ahi estaba yo. Entre las onomatopeyas del desorden y las caricias de tu sol, ahi me escondia.
Preferí escaparme al silencio de tus ojos. Me instalé en tu mirada buscando la calma y callé tantas voces.
Descendieron los decibeles y me sentí en tu mundo, en tu lugar, en la certeza de ser cobijado por tu gobierno, por tus fuerzas, por vos.
Me arropé en tus tierras, me adherí a tus calles repletas de sonrisas, me relajé en la quietud de las aguas de tus mares.
Todo era paz en tu mundo. Todo era sosiego, era tranquilidad sin ningun aditamento, era ese lugar en el que siempre quiero estar.

20/8/15

Sabor

Empapados, llenos de agua llegamos hasta a tu casa. Una intensa lluvia nos habia tomado por sorpresa un sabado de diciembre mientras compartiamos la tarde. Escapamos a los saltos y con un pequeño paraguas, pero aun asi nos fue imposible, lograr evadir el diluvio veraniego.
Subimos hasta el 3 "C", mientras nos reiamos de la situación y bromeabamos por nuestra suerte. Propusiste café y acepté sin ninguna objeción. Sonreiste como siempre lo hacias.
Colaboré con vos. La quimica se hizo cada vez mas grande entre los dos y tu mirada se cruzaba con la mia, a cada movimiento que realizabas. Yo no pude ocultar que me atraias y segui tu juego ciegamente.
Tomamos el cafe juntos, y para despues de eso, la efímera lluvia ya era historia. El sol habia salido nuevamente y con sus rayos ya impactaba en la ventana.
A pesar de eso, seguiamos humedecidos y me ofreciste una toalla. Tu pelo estaba inquieto y escapaba de su forma habitual, tus rulos se perdian en tu cara y bailaban en tu espalda. Jugaban al desorden. No pude evitar mirarte mientras te lo secabas; no quise evitarlo.
Quien pudiera describir esa escena seguro no seria capaz de contar un mejor final. Me acerqué y te besé timidamente tomandote el rostro. Te quedaste abrazada a mi un segundo, y suspiraste; volviste hasta mi para besarme llevando tus manos sobre mi pelo, mientras yo sostenia tu cintura. Tu boca y la mia se hicieron complices de un delito que dificilmente descubririan.
Me hiciste volar en esos segundos a cualquier parte, a algun lugar donde todo era paz, me diste un beso con sabor a "Todo esta bien", con sabor a ese dia de lluvia que nunca voy a olvidar.

10/7/15

Alguien te lo dijo?

La vida tiene muchas vueltas, tiene numerosos momentos que quisiéramos que fueran eternos, tiene pesadillas que parecen nunca acabar, tiene miles de seres que vienen y van en nuestros días. Hoy yo no sé qué momento estoy viviendo, estoy confundido y en mi cabeza dan vuelta, mil dudas.
La eternidad la soñé con vos, no tengas dudas; desde que pusiste un pie en mi vida, te recibí con muchos miedos, pero con la esperanza de que cambiarías mi rumbo, te acogí cerquita mío… te tuve, te disfruté, te soñé y te besé… Te hiciste un lugar en mi corazón y nadie pudo quitártelo, armaste tu nido y nunca más quise que te fueras. Cada segundo con vos era grandioso, tu presencia me daba fuerzas y tu cariño, vida… eras algo así como el amor.
Las pesadillas las soñé con vos, no tengas dudas; desde que llegaste a mi rutina, te concebí mi confianza, mi seguridad, mis deseos, mis miedos y hasta lo que no tenía, me desligué de mí, para ser de vos y ahí, ahí te me escapaste. No voy a hablar de tus actitudes, ni de esos momentos que me hacen mal recordar, prefiero callarlos y llevármelos a un lugar sin luz, opaco, donde nadie pueda verlos. Sería hipócrita si los obviara, toda relación soporta estos momentos, pero la nuestra no pudo. No tuvimos las armas para ganar esta guerra y menos, el valor para luchar por “lo nuestro”… ahí ahí te me escapaste… eras algo, eras reitero, algo como el amor.
Te soñé yéndote, desde la mañana en que partiste de mi vida. Te imaginé formando tus valijas repletas de eso que éramos y llevándotelo lejos de mí, te sufrí viéndote lejos de mí. Me sentía desnudo, me sentía incompleto, sentía que en esos petates te llevabas lo mejor de mí, lo más lindo. Me di cuenta por fin de lo mucho que me complementabas, descubrí que el cielo no sería lo mismo sin vos, que sin vos, yo no era nada. Te lloré, te maldije, te supliqué que volvieras, pero nada funcionó… eras algo así, como el amor.
Te volví a soñar. Te volví a recrear en mis insomnios de madrugada. Pero ya todo había cambiado. Eras otra, te noté tan diferente, y no me daba la piel para mirarte a los ojos. Te me cruzaste por casualidad y ya ni recuerdo porqué, preguntaste mi nombre: te contesté con el mismo miedo de la primera vez y me quedé en tu mirada, con timidez como si no te conociera. Te descubrí nuevamente, vislumbré a una nueva mujer, madura, consiente, pero por sobre todas las cosas hermosa, que no tenía ni ya una pizca de la que era; incluso tu voz me confundió un momento y no la reconocí al instante. Ni se lo que produje en vos, porque atinaste a preguntar mi nombre y no causó ninguna sorpresa en vos. Cometí el error de mencionar tu nombre, y allí sembré la duda en vos que interrogaste como lo conocía. Imposible olvidar tu nombre, si vos eras, eras algo así, como el amor.

Desperté. Estabas al lado mío. Te abracé, te miré a los ojos, y pregunté:  Alguien te dijo que sos el amor de mis sueños?

19/6/15

Mi chica

Mi chica. Mi chica es ella. Esa que esta ahi esperando el colectivo, esa que tiene un gorrito que apenas deja ver su rostro, su bonito rostro. Esa. Ella es mi chica.
La vida me la cruzó una vez y le estoy agradecido, agradecido infinitamente, la vida hizo que apareciera. No voy a andar con cursilerias ni esas cosas, pero dejenme decirles que disfruto su compañia cada vez que la tengo conmigo, y se ha transformado en una de esas cosas que me hacen sonreir cada mañana, cada tarde y cada noche, algo simplemente imprescindible en mis dias.
La elegí un dia y no la pienso dejar ir, ella es mi complemento, ella es mi chica. Ella es quien yo mas quiero. Seguramente esperas leer mi fundamento acerca de la elección, y voy a complacerte.
Para empezar diré que es simpàtica, no hay un dia que no me choque con su sonrisa, no hay tarde en la que no la encuentre feliz, no hay dias nublados en su mundo, en nuestro mundo, porque hemos generado una especie de simbiosis, hemos fomentado una quimica que nos alza a un universo paralelo, un universo donde el lenguaje interrogativo se siembra con miradas y las risas son signos de exclamacion. Un lenguaje que no tiene diccionario, y que ella me enseñó. Dejenme decirles que esto no termina alli, ella ha hecho de mi vida una vida distinta: una vida que me gusta llevar, un dia a dia que me llena el alma y me reconforta con besos y abrazos. Porque ese tambien es nuestro lenguaje, el de los abrazos, pequeños apretones que transmiten seguridad, simples actos que en los que me lanza su amor al pecho, lo deposita alli y se marcha dejàndome su aroma. Y sus besos, infaltables cada vez, infalibes como flechas en mi rostro, regalàndome su amor sin fecha de vencimiento.
Ella es mi chica, ella. No es rubia y despampanante, no es morocha tampoco, no se destaca entre el resto, ni menos lo intenta, ella no necesitó de eso para conquistarme. Simplemente fue sincera, fue amena, fue ella. Quizà su sencillez, quizà su calidez fue lo que llegó a atraparme, quiza simplemente llegó.
El tiempo pasa y, ella sigue ahi, aqui conmigo. El tiempo me ha enseñado a quererla, a serle fiel, a retribuirle todo eso que me da, a darle esa confianza que solo le lego a pocos. Ella sigue ahi, quieriéndome, cuidàndome.
A cada dia que pasa le sumo un gramito mas de deseo que esta paz no acabe, que estos dias sean eternos. Y es que he aprendido a extrañarla, a necesitarla, a gritarle que la quiero, a abrirle mi corazon por entero.
Ella es mi chica, la que tiene mi confianza, mi apoyo, la certeza de contar con mi sumisión, a la que le garantizo darle todo, incluso, hasta eso que aun no tengo. Ella tiene mi amor, mi amor incondicional, pero tambien tengo la garantia de tener el suyo, de tener su apoyo en cada paso que doy, de tener tambien su confianza, su tiempo, sus momentos.
Ahi està, ahi està mi chica, abrigada en esta noche de invierno, ahi estoy yo a su lado, abranzàndola, soñando, que ese abrazo nunca se termine, suplicando que jamas llegue el colectivo que la llevarà a su casa.
Cuando termines de leer esto, sabras que hablo de vos, y de nadie mas que vos, de MI chica, seguro habras comprendido con esto la magia de nuestro lenguaje, ya que ni siquiera mencioné tu nombre.
Gracias por llegar hasta donde llegaste, por ser lo que sos. Gracias por elegirme, por cuidarme, por compartir esto hermoso que tenemos, POR QUERERME. Te quiero un montonton, y creeme, ya sos parte de mi.

25/4/15

Sencillamente

Estoy dispuesto a mirarte a los ojos y no dejarte respirar, a quedarme en vos, a morir en tus labios.
Estoy dispuesto a ser, a hacer y deshacer, a cambiar el mundo, a darte mas de lo que tengo.
Estoy dispuesto a soñar, a no dejar que te escapes, a intentarlo hasta el final.
Tan loco estoy, que no escatimaria consecuencias, con tal de que seas feliz.

4/4/15

Vestido blanco

Me miraste. Sonreiste. Te miré y agachaste la mirada; te fue inevitable sonrojarte.
Posé mis ojos en los tuyos mientras ellos se lanzaban sobre mi como dardos en mi pecho, en mi cuerpo, en mi. Sostuve la mirada e insistí en verte. Bajaste. Obviaste mis intentos con gran habilidad.
Volví a intentarlo. Volví a perderme en vos, en tu belleza, en tu glamour, como privilegiado expectador. Me pegué a tus movimientos mientras me ignorabas.
Seguí cada uno de tus pasos hasta el cansancio. Seguí tu cuerpo por todo el salón, te perseguí a cada rincón.
Cediste. Me miraste al fin. Perdiste el orgullo y me diste una oportunidad.
Fuiste amena. Desde la distancia, sonrisa mediante me fuiste desenmascarando. Me fuiste descubriendo, me hiciste parte de tu pequeño mundo.
Me inmuté para que actuaras vos misma. Te esperé sin desesperación.
Caminaste. Te acercaste sigilosamente, te me pusiste cada vez mas cerca.
Tu mirar ya no era tan áspero y me invitaba a acercarme. Tomé valor y ante todos, me lancé.
Me aceptaste con tus ojos. Bajé levemente los mios y di un paso mas.  Me invitabas a que llegue a tu lugar, hasta vos.
Me tomaste la mano, me la llevaste a tu cintura. Me conectaste con tu cuerpo, con tu líbido, con tus sensaciones.
Te besé, te besé en el centro de la escena ante la mirada de todo el auditorio. Me hice de tus labios parte, me adormecí en tu boca, sin soltarme un segundo de tu vestido blanco.

Luego de esos bailamos juntos, un vals que jamas olvidaré.

5/3/15

Tu blusa café

Una fuerte lluvia caia en la madrugada de un jueves invernal. No me podia dormir, cada relàmpago, cada trueno, tiraba por la borda mi intento de conciliar el sueño. Unos pocos grados apenas, ambientaban una noche demasiado fria.
Me decidi por no dormir; estaba desvelado y la situacion en el exterior no ayudaba ni un poquito. Me senté en la cama, me puse los anteojos, tomé mi anotador y escribí tu nombre, Paula. Y continué diciendo:
"Anoche pasé la noche mas linda de mi vida, anoche vos me regalaste una velada inolvidable, algo que nunca voy a olvidar.
El timbre me tomó por sopresa, a eso de las siete de la tarde, mientras aseaba mi habitacion. Estabas del otro lado, ansiosa porque te abriera la puerta, tus manos no dejaban de moverse y atinabas a tocarte los dedos, tus movimientos te delataban.
Tu pelo estaba suelto y podia percibirse con claridad en todo su esplendor. Estabas preciosa.
Al abrir, tu mirada fue hacia el suelo, tratando de esquivarme, tratando de jugar conmigo. Casi sin querer acepté el reto.
Traias un vestido floreado, una blusa café y una sonrisa que invadia tu rostro, te sonrojaste al verme... fue ahi donde bajaste tu guardia. Fue ahi donde yo me deje atrapar por vos.
El escenario era el indicado para dar comienzo al juego y no dejar que nos pase mas tiempo. El transcurrir de los minutos, se saciaba con mis miedos y se codeaba con mis ganas. Era el momento.
Ni siquiera recuerdo que excusa puse para acercarme un poco mas a vos y en menos de un instante tener tu boca frente a la mia
Solo tus suspiros y los mios se oian a centrimetros de tu piel. Mis labios y los tuyos, se convirtieron en protagonistas de la escena. Me besaste. Te besé. Me besaste. Te sentí parte de mi.
Describir ese beso, describir lo que me paso en ese momento, tal vez no lo comprendas.
Mis manos se pegaron a tu cintura y mi boca a la tuya, me perdí en tus labios mientras te atabas a mis hombros. Persegui tu pelo hasta abrazarlo, cai con vos en mi cama y con mas que besos, te besé.
La noche nos encontró juntos enredados en la miel del amor.
Terminaste dormida en mi pecho, como en un cuento de hadas, abrazandomé sin soltarme un segundo. Yo me quedé contemplàndote sin poder dormirme, mirando cada detalle de tu belleza, miràndote. Admiràndote.
Con mis dedos acaricié tus brazos y tus manos, llegué hasta tu vientre y me quedé.
Minuto a minuto, toda la noche sentí la calidez de tu compañia y el placer de saber que no habian sido en vano mis intentos...Eras un sueño para mi, Paula y yo te tenia conmigo, ya no te soñaba..."

La armonia se destruyó, se desvaneció en un segundo, cuando el despertador sonó y terminó con mi fantasia.. mi imaginacion habia hecho estragos y nada era real.
Solo unos segundos después, el sonido ensordecedor del timbre me condujo hasta la puerta de casa.
Eran las siete de la mañana, y vos del otro lado esperandomé con tu vestido floreado y tu blusa café.

24/2/15

Paulina

Estamos divorciados hace dos años, las cosas no funcionaron y quisimos cortar por lo sano; cada quien siguió su camino, su vida. En el medio de todo esto quedó Pau, mi pequeño angelito de pelo rizado.
Por esas cosas de la custodia, la veo poco a mi petisa, pero creanme que cada momento que comparto con ella es el mejor de mi dia; tiene apenas cinco años, unos enormes cachetes y unos ojos bellisimos que le robo a alguna estrella del cielo con seguridad. Es mi nińa especial y la quiero demasiado. Mi vida y mucho mas daria por ella.
Este fin de semana lo pasariamos juntos y le prometi que cocinariamos los dos, asique fuimos al supermercado a comprar todos nuestros ingredientes. No imaginan la sonrisa que tenia, la felicidad le invadia el cuerpo y no dejaba de darme besos, estaba feliz conmigo. Yo sentia ese cariño pegadito a mi, sentia su energia, su amor.
Entramos al local, ese viernes por la tarde cargado de clientela, y elegimos un changuito; Pau siempre me lo pedia, le gustaba "pilotearlo" a lo largo de nuestro recorrido por el super.
Transitando los distintos sectores del negocio me percate de la presencia de alguien que me resultó conocido, un rostro entre tantos, me resultó familiar, me hizo sonreir. Eras vos, y nadie mas que vos.
Hacia poco mas de diez años que no nos veiamos, pero pude reconocerte con solo mirarte a los ojos, esa mirada firme y arrasadora que desde antaño me atraia, esos ojos miel de los que me habia enamorado.. Paulina!
Me permiti acercarme hasta vos, y mencionar tu nombre, lo cual me fue suficiente para que me reconocieras y sonrisa mediante, me digas Hola Diego!
Creeme que volvi a enamorarme.
Me sentia sorprendido, te veia y veia a la misma compañera de la que me habia enamorado y nunca tuve el valor de decirselo, la misma muchachita de la que fui amigo y nunca le dije, la misma que un dia se escapó de mi vida, la que yo dejé escapar.
Mejor aun, me encontraba ante la persona que mas habia amado en mi vida y que la vida misma, habia puesto lejos de mi.
"El tiempo pasa y siempre estas igual" dijiste. Asenti, y te comenté que poco habia cambiado en mi vida. Y luego hablaste de vos, de tu titulo universitario, de tu éxito en la profesión, de tu vida en la capital y de tu vuelta, muy reciente a la cuidad, en tu vida todo habia cambiado.
En mis diez años las emociones no habian sido tantas. Abandoné la universidad y tuve que trabajar, conocí a la madre de mi hija y me divorcié, hace un par de años. Al concluir agaché suavemente mi cabeza y me sinceré "Algunas cosas no me salieron muy bien, he rearmado mi vida y trato de ir para delante".
Sonreiste tibiamente acusando mi desanimo y me dijiste algo que difilcimente borre de mi cabeza: "Pase mucho tiempo intentado explicarme que nos habia pasado, buscando razones para entender porque nos tuvimos que separar asi, cada dia me pregunto que hubiese sido de nosotros si llegabamos al final de nuestros estudios juntos, o si simplemente vos seguias en mi vida. Recuerdo como si fuera ayer cuando con gritos detuve tu salida para abrazarte y besarte en la frente. Temblabas...
Te fuiste Diego, y no supe mas nada de vos. Tras esas palabras el silencio llegó hasta nosotros e invadió nuestro momento. Una lagrima cayó de tus ojos acusando al tiempo, acusando ese nosequé de sentimientos que evidentemente aun sentias, una lagrima delatora.
"Yo te amaba Diego"
Si estaba sorprendido, en ese momento la sorpresa fue aun mayor, quedé boquiabierto, mis oidos no podian creer lo que oian y mis ojos descreian de verte. Sin embargo, decidí que lo mejor era escaparme, huir.
"Paulina, creeme que te miro y veo la misma mina que tanto queria hace un puñado de años, que lo que me dijiste lo esperé desde el dia en que te conoci.. pero no puedo dejar que esto nos pase. Tenes tu vida, yo la mia, lo nuestro pudo haber sido y no fue, yo ya enterré tu historia y te olvidé hace mucho y no quiero volver a pasar por esto.. creeme que sos.." y de pronto splash, mi niñita especial apareció en la escena con un "Papi, quien es esta chica??"
Mientras tu cara era una mezcla de sensaciones que de a poco se enternecia con la llegada de mi hija, le respondi diciendo "Es una amiga de papa, que hacia tiempo no veia"
"Ella es Pau, mi hija" te dije mientras llegaba y me abrazaba.
Te acercaste y le diste un beso en la mejilla en silencio, pero con calidez, con esa calidez que siempre tuviste presente. Ya sonriendo y agachada le preguntaste: "Paula?" A lo que Pau respondió: "No, no, me llamo Paulina"